¿Qué nos espera después de la muerte?

Por qué será que nos cuesta tanto trabajo admitir que existe algo más allá de nuestra propia percepción. Mucha gente tiene experiencias llamadas “extrañas” por esas mismas personas.

Personas que son normales y corrientes, que no destacan por encima de cualquier vecino, personas, que no aprovechan su don para ser beneficiados, sino que más temen lo que les ocurre que lo disfrutan.

Una existencia compleja, demasiadas preguntas

Después de la muerteEste es un mundo complejo, donde muchos se pasan la vida preguntándose cuándo morirán y por qué han de hacerlo, otros se pasan la vida intentando averiguar cuál es el objetivo de la existencia y otros deciden vivir la vida sin cuestionarse nada.

La realidad es que estamos aquí, pero igual que estamos aquí, debemos conocer algo más de lo que nos rodea, de cuál es nuestra misión en la vida y por qué para algunos no se acaba la vida después de esta.

La vida del más allá se liga en cierta forma al arte del tarot, pero de forma distinta. El tarot se encarga principalmente de facilitarle la vida a los que estamos aquí, pero acudiendo a otra dimensión totalmente desconocida por nosotros.

Es decir, las respuesta que pedimos no las vamos a encontrar en ningún lado.

Algunas personas tienen el contacto

Después de la muerteLa cuestión es, ¿te has preguntado por qué algunas personas tienen la facilidad para contactar? ¿por qué? muchos sienten la valentía suficiente para afirmar que ojalá les pasase a ellos, pero estoy segura de que no han parado a pensar qué significa eso que dicen.

Si se basan en series americanas donde una protagonista bella tiene experiencias excitantes a la vez que con un final siempre satisfactorio, está claro que más de uno quisiera saber si sus familiares están bien y sobre todo cómo es el lugar que nos espera después de esta vida.

Pero la realidad no es esa. Las experiencias de la mayoría de los llamados mediums relatan historias de espíritus con necesidad de contactar para resolver alguna cuestión, para comunicarse con nosotros por alguna razón.

Con un organismo tan complejo como el que tiene el ser humano, donde entender tan siquiera el funcionamiento de nuestro sistema sanguíneo ya supone un quebradero de cabeza y con una capacidad mental mucho mayor de lo que hemos descubierto actualmente, no podemos tener una existencia tan banal, tan simple como la de cualquier animal que pise la tierra.

Nuestra existencia esconde algo más, algo superior y que está ahí y tenemos la oportunidad de averiguar, tan sólo hay que abrir los sentidos y dejar que la comunicación exista.

Lo que está claro es que aún no conocemos a nadie que haya vuelto de allí para contarnos qué nos espera después de la muerte.